A la luz de la luna

Vacío, en la nada te encuentras, queriendo saltar al abismo. Teniendo la vaga idea, de que por lo menos así, logres conseguir un poco de esa paz y tranquilidad que tanto anhelas. Triste es que tengas que llegar a esto. Triste es que las personas que decían quererte, te hayan llevado a esto. Triste es que tampoco, hayan ido a rescatarte. Ya no queda nada más. Ya no hay vuelta atrás, nada volverá a ser como antes, ni tus seres queridos volverán a ser los mismos.

La decisión está tomada, no debes mirar hacia atrás. No te arrepientas de nada. Tomas con determinación la Gillette, la acercas cuidadosamente a tu muñeca izquierda, y acaricias la piel con el filo. Gotas rojas se empiezan a asomar, armando un camino desde tus muñecas hacia el suelo perdiéndose en la tierra. El suelo bebe sediento ese liquido carmesí que emana de tu ser. Contemplas a la luz de la luna, como tu vida se va escapando de tu cuerpo, aquel frasco temporal en donde le toco albergarse tu alma para salir a conocer la vida y para luego regresar de nuevo a su origen, la tierra.

Agosto 2013 | CandeS

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Publicado el 22 mayo, 2015 en Microrrelatos, Mis Escritos. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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